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México, México, 27/03/2015



¿Casino-Hotel u Hotel-Casino?
Reflexiones dedicadas al futuro presidente del esperado Instituto de Juegos y Sorteos

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¿Cuál la diferencia entre los conceptos?

En el primer caso (Casino-Hotel) el servicio de hotelería estará en segundo plano en la actividad económica de la empresa. Será una actividad complementaria a la explotación del casino. Las tarifas en uso serán las más bajas posibles con el objetivo de atraer posibles clientes para el juego y el área de casino utiliza el hotel bajo su política de juego. Si un cliente agotó su tarjeta en el casino, no tiene problema, se quedará de forma gratuita en el hotel por el tiempo necesario y lógico para resolver su problema o llegar al horario de su vuelo. Con una buena gestión el casino ganará siempre y el hotel no perderá nada o perderá muy poco.

En la segunda situación (Hotel-Casino) es evidente la situación contraria. La gestión es de pura hotelería, siendo el casino un complemento, una oferta adicional a sus clientes. En estos casos el área de casino es normalmente muy bien cuidada pero de pequeñas dimensiones. Sus horarios podrán ser intermitentes según el tipo de ocupación del hotel. En primero lugar el hotel, siempre el hotel.

Existe aún un tercer tipo de establecimientos difíciles clasificar en cuál de los conceptos encajar la unidad. En algunas pequeñas ciudades del interior de Latinoamérica aún se encuentran pequeños hoteles con pequeños casinos. Son como los salones de película un poco más modernos. Quien rueda la ruleta rueda los vasos en el bar y los billetes en el bolsillo. Son todo de historia y nada de futuro. Los apreciamos mucho pero en perspectiva fuera del sentido de esta nota.

Sería necesario referir los dos conceptos anteriores para reflexionar sobre México en los dos contextos. Imposible ahora no referir la nuestra odiada expresión “Casinos estilo Las Vegas” tanto a gusto de algunos desajustados en el tiempo y en el negocio que aún no se han dado cuenta que el futuro de Las Vegas no son los casinos.

Hotel-Casino en México

Es indiferente su previsión legal específica. Ya existen algunos en México. Como referimos en otra nota serán apenas más casinos para aumentar el número de los existentes sin expresión para las arcas del estado. Solo en casos muy excepcionales, en hoteles que trabajen con grande número de visitantes extranjeros con vocación para el juego, y que no es el caso. Los grandes hoteles en México trabajan en mayor número con un tipo de clientes que se desplaza en familia para descansar a precios bajos y pagados en el origen. Lo mismo con los “spring breakers” que prefieren aplicar sus disponibilidades en otros tipos de diversión. Además es grande la diferencia entre las preferencias mexicanas y extranjeras en el tipo de máquinas de juego. El mexicano prefiere máquinas del tipo “bingo electrónico”, el estadunidense y canadiense prefiere del tipo “reels”. No es de poca importancia el detalle, en México los “bingos electrónicos” trabajan 10 veces más que los “reels” y a los turistas de los países referidos no les gusta ese tipo de máquina. En un casino pequeño hay que optar por una conformidad de máquinas perfecta o mejor no te metas en el negocio. A las máquinas las tienes que pagar, trabajen o no trabajen.

Fomentar casinos en hoteles de México es tan absurdo y riesgoso como recomendar instalar tienditas de abarrotes dentro de un súper mercado.

Casino-Hotel en México

Aquí se encaja la expresión “al estilo Las Vegas”. Ahora que Las Vegas se preocupa por su futuro sin casinos, despiertan por aquí algunos anhelando ese tipo de ciudades. Argumentan que los millones de dólares que los mexicanos dejan en LV se quedarían en México. Quien así piensa, además de no saber nada de la industria del juego no entiende nada de la vida. Por una cuestión de “status” el mexicano jamás dejará de ir a LV o a otro centro socialmente considerado importante fuera de su país. Y no será por ser mexicano, así lo es con cualquier uno que tenga buenas posibilidades financieras en cualquier país del mundo libre. Para el mexicano es EEUU, para los estadunidenses es Europa (muchos frecuentan al casino Montecarlo por ejemplo), los españoles se van a Francia, a los franceses les gusta Baden Baden, a los italianos les gusta jugar en Austria e así por delante. Ni nada ni nadie cambiará la vanidad humana.

¿Y no podremos hacer nada en México?

Claro que sí, por lo menos intentar. México tiene una inmensidad de posibilidades basadas en su riqueza ambiental y arqueológica principal motivo del flujo turístico. Curiosamente es lo que por el número III del artículo 27 del capítulo I del Proyecto de la Ley Federal de Juegos con Apuestas y Sorteos está prohibido, de forma comprensible para un proyecto de ley sin ambiciones.

Descartamos la configuración de un Casino-Hotel en esplendoroso inmueble junto a una playa maravillosa. Los hay por cientos al redor del mundo. Muy difícil será hacer venir a México los potenciales y fuertes jugadores estadunidenses (siempre son estos el principal blanco del turístico de juego). Tendríamos que ofrecerles algo mejor de lo que están acostumbrados en su país o en el Caribe. Tendríamos que pensar en grande, hacer algo espectacular. Construir algo que parezca imposible de realizar. Realizar el imposible es la clave.

No faltan en México excelentes arquitectos para desarrollar ideas arrojadas y con todas las cautelas en la preservación ambiental. Siendo de interés nacional para el desarrollo de un área del País y para la captación de divisas en muchos miles de millones de dólares, la iniciativa debería salir de la Gobernación. Elegir el área, elaborar ante proyecto, determinar el mínimo exigible para la inversión, y ponerlo en concurso internacional con invitaciones directas a conocidos grandes inversionistas especializados en el juego.

Pensar grande.




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