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Cd.México, México, 21/12/2016

Los profesionales solo discuten el desconocido. De lo demás... informan.


Trump, Wynn y los Casinos en México

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Consta que en un repente la Presidencia de la República Mexicana despertó para la necesidad urgente de una Ley de Juego que reemplace la Ley que está atorada en el H Senado de la Nación desde fines del 2014.

Con las perspectivas de una evolución económica penosa para México, busca la Gobernación fuentes adicionales de receptas e inversiones extranjeras y claro que está muy bien, no podremos estar en desacordó. Turismo y juego ya son fuentes importantes de recaudación que pueden ser optimizadas. Decimos optimizadas, no decimos que deban ser sobrecargadas con más impuestos, lo que normalmente resulta al contrario de lo deseado.

Los comentarios de hoy en el tema “Casinos” son los siguientes:

Lo que creemos pueda estar en el pensamiento del Gobierno será una ley similar a la Ley Adelson aprobada al gusto del empresario Sheldon Adelson de Las Vegas, el Diciembre 2012, en la tentativa de convencerlo a quedarse con el proyecto Eurovegas en Madrid, entonces con grande interese local y nacional. Aún que con una ley hecha a su medida, cómo es del conocimiento general todo quedó en nada. Y hablamos de Madrid la capital de España, país que es 62% superior a México en términos de potencial de juego.

Trump y Wynn interesados en México, comentan algunos expertos. No cambiamos por eso lo que pensamos y escribimos en muchas notas anteriores. Aún falta Adelson para completar el trio maravilla. Empezamos por Trump que siquiera es casinero. Esta persona que debería haber sido prohibida de entrar en México al envés de invitado de honor en beneficio de su elección, además de ser un miserable racista es un peligroso manipulador financiero no recomendado para cualquier negocio en sociedad con gente de buenas intenciones. Interesado en casinos en México, claro que sí. En México o en el Polo Norte. Solo necesita encontrar a quien ponga el dinero y sufra del sindroma de la atracción del abismo. Siempre hay quien lame las botas de quien reciba las patadas.

Al Sr Trump resultados de la exploración poco le interesaran porque no invertirá un solo peso que sea suyo. Si hay suceso es porque él está por detrás. Si no hay suceso la culpa será de sus socios idiotas que no cumplieron con sus directrices. Pedirá jugosa indemnización por haber sido engañado y haber, de buena fe, autorizado su nombre en el emprendimiento. Inclusive podrá provocar o contribuir para el desastre financiero y largarse rápido a reírse con sus amigos de los tontos mexicanos o de quien sea.

Con Steve Wynn será un poco diferente. Wynn sí que es de casinos. Su padre explotaba bingos en NY cuando él nasció. Cómo el anterior supuesto interesado, el Sr. Wynn va a querer salir ganando y lo máximo posible. El problema con él serán las exigencias que hará y que podrán mínimamente ser de los estilos que ejemplificamos: Exención de impuestos por años. Monopolio de casinos en varios km a la redonda. Ubicación excelente junto a áreas poblacionales que le garanticen un flujo diario importante de visitantes, proporcional al investimento a hacer, ejemplo: para inversión de 500 millones usd - 16.000 visitantes/día, socialmente de “clase media superior”. (No olvidemos que si el Sr Trump odia los mexicanos, el Sr Wynn odia los pobres. Sus resorts son de lujo.) El resort no puede dispensar la existencia de aeropuerto internacional cercano para la captación de jugadores VIP.

Continuando con el Sr Wynn.

El Sr Wynn inauguró el Wynn Palace en Macau el 23 de agosto. Costo: $4,200 millones.
Tiene listo un nuevo proyecto en Las Vegas, el Wynn Paradise Park. Costo: $1,600 millones.
Otro nuevo proyecto, el Wynn Boston Harbor, un complejo de lujo. Costo: $2,000 millones.
Tiene más permisos disponibles para otros proyectos en EEUU.

Esto significa que no le será fácil tener disponibilidad tan pronto para poder dedicarse a un proyecto de mediana amplitud fuera de los EEUU, con la atención con que siempre acompaña la construcción, acabamientos y puesta en marcha.

Ahora la cuestión de tiempo para concretizar un emprendimiento de esta naturaleza. Descorriendo todo sin percances y con la colaboración efectiva de las Cámaras Legislativas que tengan que pronunciarse, nunca antes de 2 a 2,5 años o sea siempre para allá del 2018, en otra legislatura. Si el acuerdo de concesión determinar la existencia de un período de exención de impuestos, lo que es muy normal acontecer, solo después de ese período la Hacienda podrá contar con su parte recaudatoria.

El Sr Wynn o cualquier otro inversor extranjero exigirán que quede claro en el contracto la totalidad de las obligaciones fiscales a cumplir, tasas y fórmulas, hasta el final de la concesión. Será impensable la situación actual en México en que cada entidad exige lo que les da en la gana, cuanto y cuando o, lo que al igual es de locos, que se junten 4 ciudadanos constituyendo una “anti casinos” y que se les dé oídos sin analizar en profundidad las causas y los efectos de sus exigencias. Recordemos también que lo que en México pueda ser considerado un ludópata, en EEUU es un cliente fidelizado. Habrá que conciliar los conceptos.

Con las consideraciones expuestas, que seguramente no son todas (la versión prof costará dinero a quien la requiera) continuamos a pensar que casinos en México en grandes emprendimientos a costas de empresarios gringos, es utopía pura. Además…

Si existe voluntad gubernamental para hacer concesiones especiales para investimentos de mayor importancia en el área del juego, que se abran a concurso universal 2 o 3 anteproyectos. Quién sabe si habiendo condiciones claras, serias y seguras, existirán en México empresarios capaces y conocedores interesados, presentando sus propuestas.

Y mucho más célere.





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