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Cd.México, México, 09/01/2017

Los profesionales solo discuten el desconocido. De lo demás... informan.


Bronco, Broncos y "Bronquitis"

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Para equilibrar el presupuesto del año, el señor Bronco, gobernador de NL, necesitaba de muchos millones de pesos. No tenía idea a donde los podría sacar. Tras mucho pensar encontró una solución “original” en… los casinos. Los casinos tienen las espaldas anchas, son la gallina de los huevos de oro. ¿Crear un nuevo impuesto sobre las utilidades de los casinos? “Excelente la idea. Meto el diputado del Movimiento Ciudadano, Samuel García Sepúlveda, a tratar del asunto para que plantee en el congreso de NL una iniciativa para crear un nuevo impuesto para los casinos”.

Entra en el senario el segundo bronco, Samuel García Sepúlveda, diputado, coordinador de la bancada de Movimiento Ciudadano y su primera “bronquitis” fue: “El impuesto será de 15% sobre los ingresos de las casas de apuestas” justificando que en otros Estados está en vigor esa tributación. Ignora este diputado que un “casino” (Sala de Juego de Números) es una cosa y “Casa de Apuestas” (Centros de Apuestas Remotas) más conocidos por Sports Book, es otra cosa. Muchos casinos tienen un área de apuestas, casi todas sin expresión dentro del conjunto de las actividades. Era inicialmente una exigencia que para la obtención del permiso para casino este estuviese suportado por la existencia de un sports book. “Casas de Apuestas” legales, solas o agregadas a casinos pagan sus impuestos por criterios distintos al juego de los Casinos.

En la principal actividad de los casinos los asistentes no apuestan, juegan. “Juegos de apuestas” es un término que comenzó a verse referido no hace mucho pero que de veras no lo sabemos qué significa. Deberá haber sido inventado por algún ignorante cómo puerta de salida para sus dudas.

Quizás porque en el Congreso ni todos son broncos, además de la tasa del nuevo impuesto propuesto bajar de 15 a 10%, pasó a incidir sobre el gasto que cada jugador haga con su diversión de juego. Dejó de ser “Impuesto a los Casinos” para ser “Impuesto a los Ciudadanos”. Cómo iniciativa del “Movimiento Ciudadano”, no deja de ser caricato.

“De acuerdo al artículo 10 de la Ley de Ingresos 2017, que entrará en vigor el 1 de enero, están obligadas al pago del impuesto las personas que realicen erogaciones en juegos de apuestas.”

Sacar de la manga un impuesto en el supuesto de ser una buena fuente de ingresos también es muy diferente a tener los ingresos en el bolsillo. Predecimos para esto impuesto una vida difícil, llena de obstáculos de solución demorada. Es que a la inversa de lo que piensa el aprendiz de legislador Samuel García, la actividad casinera legal, será de todas las actividades económicas mexicanas la que mejor está regulada y vigilada por los servicios del SAT. Además de todas las máquinas de juego (Slots, reals, tragamonedas, bingo electrónico o cómo las quieran llamar) estar conectadas online con los servicios, la gestión interna de los casinos se hace a través del software de programas previamente aprobados y registrados también por el SAT. Sean denominados de “gestión de caja” o de “gestión de juego”, estos programas son homologados en la Hacienda por sus propietarios, empresas acreditadas, y no pueden ser modificados al gusto de quien sea.

El camino a seguir, después de ser hecho un levantamiento de cuales los proveedores implantados en la Entidad, discutir con cada uno las necesidades que el Gobierno tiene para poder cobrar lo que sea justo y de forma segura. Una vez echas las modificaciones, los programas deberán ser presentados al SAT para nueva homologación. Lo que aquí se escribe en cuatro líneas tardará meses en conseguir y tendrá sus costos nada depreciables. La Ley de Ingresos 2017 es válida solo para el año, ¿verdad?

A no ser por la solución antes referida, arriesgase la Entidad a cobrar un impuesto “por ojometro” sin posibilidad práctica de verificación. Es que:

El cliente no compra ni juega nada cuando pide una carga o recarga en su tarjeta de débito de uso exclusivo en el casino. Esa tarjeta, personal e intransmisible, puede ser o no ser utilizada total o parcialmente en el juego y su totalidad o el saldo existente serle regresado en la caja cuando lo desee. Puede llevarla a su casa y regresar días después continuando a utilizarla o a recuperar su dinero. Este es el sistema utilizado en los casinos mexicanos. Si por acaso el casino tiene máquinas estilo “tragamonedas puras” (legales para los casinos) en que el cliente juega con las monedas o billetes que trae en el bolsillo y sale con las monedas que la máquina le entrega sin necesidad de pasar por la caja, entonces la Ley podrá ser tirada a la basura. Si, cómo sería de esperar, los casinos sienten la huida de clientes para los clandestinos, por motivo del nuevo impuesto, uno de los caminos a seguir seguramente será este.

Emitir una Ley a voleo, sin los cuidados de asesoría con gente conocedora en detalle del asunto, es transformarla en otra grave “bronquitis” de difícil cura. A no ser por la benevolencia de algún casinero, el Estado de NL no verá un peso tan pronto.

Una Ley pírrica.





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